El picante no es solo una sensación: es cultura, identidad y, para muchos, una prueba de carácter. Mientras en algunos países apenas se percibe, en otros el chile es protagonista absoluto y está presente desde el desayuno hasta la cena.
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Aquí te dejamos una lista de los países con la comida más picante del mundo, de acuerdo con su tradición culinaria y la intensidad real de sus platillos.
Las provincias de Sichuan y Hunan en China es donde más se come picante, junto con la ciudad de Chongqing, famosa por su “mala” (picante adormecedor) y su cultura culinaria basada en el chile. En estas zonas usan abundantemente chiles y pimienta de Sichuan para lograr un sabor intenso que estimula y adormece la lengua, como en el popular hot pot y el mapo tofu.
Este efecto hace que el picante se perciba distinto: no solo arde, también anestesia. Es una experiencia intensa, muy particular y no comparable con otras cocinas.
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En India, el picante no se usa para impresionar, sino para construir sabor. Desde el norte hasta el sur, el chile forma parte de mezclas complejas de especias que se cocinan por largos periodos, creando platillos profundos e intensos.
El clima cálido también influyó históricamente en el uso del picante, ya que ayudaba a conservar alimentos y a estimular el apetito. Además, cada región maneja niveles distintos, pero incluso los platillos “normales” suelen ser picantes para paladares no acostumbrados.
El Phaal Curry es famoso por ser el curry más fuerte del mundo, usando chiles potentes como el Bhut Jolokia (chile fantasma).

En México, el picante no es uniforme: hay niveles para todos, pero siempre está presente. La gastronomía mexicana utiliza decenas de tipos de chile, cada uno con aromas, sabores y niveles de picor distintos. Lo interesante es que el picante no siempre está integrado al platillo, sino que se personaliza a través de salsas. Esto hace que cada persona decida hasta dónde aguanta.
Los mexicanos le ponemos picante a todo, hasta a las cosas dulces, lo que hace que muchos turistas consideren a nuestro país como el experto en chiles.
Además, el chile tiene raíces prehispánicas y forma parte del ADN culinario del país.
La salsa elaborada con chile habanero crudo es considerada de las más picosas.

La cocina tailandesa es famosa por su equilibrio entre lo dulce, lo ácido, lo salado y lo picante. Pero cuando se trata de chile, no hay medias tintas. El picante suele venir de chiles frescos, machacados al momento, lo que provoca una sensación inmediata.
A diferencia de otras cocinas, en Tailandia el picante no se “esconde” en la cocción, se presenta crudo o apenas tratado. Por eso sorprende tanto a quienes no están acostumbrados.
Uno de los platos más picantes de Tailandia es el “Kaeng Tai Pla”, una sopa de vísceras de pescado muy picante que combina chiles secos, galanga, hierba de limón, cúrcuma, ajo y pasta de camarones.

El picante coreano es engañoso. No siempre arde al instante, pero se intensifica con el tiempo. Esto se debe al uso del gochugaru, un chile seco que se mezcla con ingredientes fermentados como el kimchi o la pasta gochujang.
La fermentación hace que el picante sea más profundo y persistente, especialmente en platillos calientes. Además, muchos alimentos se acompañan con salsas picantes incluso si el platillo principal no lo es.
El platillo coreano más picoso es el Buldak (pollo al fuego), elaborado con salsa concentrada de gochujang y gochugaru.

El picante no es solo cuánto arde, sino cómo se integra a la vida diaria. En estos países, comer picante no es una moda ni un reto viral: es tradición.
Y ahora la pregunta importante: ¿cuál de estos platillos te atreverías a probar?
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