Enero no dura más que otros meses… pero se siente eterno.
Después del rush de diciembre, las fiestas, los encuentros y el mood festivo, algo cambia. El calendario avanza normal, pero la energía no. Y no, no eres tú: hay razones emocionales, económicas y hasta psicológicas que explican por qué enero se percibe como un mes larguísimo.
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Aquí te contamos qué pasa realmente en enero y por qué a muchos nos cuesta tanto arrancar el año.
Diciembre es ruido, planes, comida, luces y convivencia. Enero es silencio, rutina y pendientes. Ese contraste tan abrupto hace que el inicio del año se sienta más pesado de lo normal.
Nuestro cerebro pasa de un estado de estimulación constante a uno mucho más plano. Y cuando hay menos estímulos positivos, el tiempo parece avanzar más lento.
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Uno de los factores más claros de por qué enero se siente eterno es el dinero.
Después de los gastos decembrinos, muchas personas enfrentan:
La cuesta de enero genera estrés financiero, y está comprobado que cuando estamos preocupados, la percepción del tiempo se alarga. Los días no pesan más… pero sí se sienten más.
Regresar al trabajo, al tráfico, a los horarios y a las obligaciones después de semanas más relajadas genera una especie de “shock emocional”.
Psicólogos explican que cuando una actividad no resulta gratificante, el cerebro la percibe como más larga. Por eso enero laboral se siente infinito, sobre todo en las primeras semanas.
El famoso Blue Monday suele ubicarse en el tercer lunes de enero y se ha popularizado como “el día más triste del año”.
Aunque no es un concepto científico oficial, sí se apoya en factores reales como:
Expertos coinciden en que no existe evidencia científica sólida para declarar un “día más triste”, pero sí reconocen que enero puede concentrar varios factores emocionales negativos al mismo tiempo.
Sí, y es interesante:
La combinación es clave:
Todo eso hace que el cerebro registre el paso del tiempo de forma distinta. Y así, sin darnos cuenta, enero se siente eterno.
Si enero te cuesta, no estás fallando ni “empezando mal el año”. Simplemente estás atravesando un mes de ajuste. La buena noticia es que el ritmo se acomoda, los días fluyen mejor y poco a poco vuelve la sensación de avance.
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